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  • Cristian B. Reche Lillo

Persiste, insiste, repite

Actualizado: abr 7


Menudos días nos ha tocado vivir, ¿verdad?


No lo vimos venir, el rumor quedaba lejos, tan lejos...


Pero, sinceramente, eso ya no me interesa, pues agua pasada molino no mueve. ¿Qué más da? El percal ha caído del cielo como un mazazo y nos ha dado a todos de lleno. Ya nunca veremos esas películas de ciencia ficción sobre contagios y distopías con los mismos ojos. Ya nunca veremos nada con los mismos ojos.


A eso voy, eso es lo que hoy despierta mi interés.


Entre todo el ruido generado por el impacto de esta catástrofe (y menuda catástrofe) hay una letanía que se repite a menudo y que transmite cierta esperanza: saldremos mejores.


Yo lo deseo con todas mis fuerzas.


Quiero que aprendamos de forma colectiva de esta tragedia y valoremos más aspectos de la vida en los que apenas reparábamos antes. Por ejemplo, esa carrera de ratas detrás de los billetes que nos lleva al insomnio, la infelicidad y la ansiedad, quizá no sea tan necesaria a fin de cuentas.


Fíjate si no en la situación: los más ricos no han podido hacer nada (uy, sí, perdón, un besito a todos esos filántropos que han donado mascarillas), pero basta una semana sin que los trabajadores den el callo para que se demuestre quién genera la riqueza aquí.


¿De quién depende la economía entonces, sobre qué hombros se sustenta el Leviatán?


Y esto no lo digo por ser el más guay del recreo (de hecho, me ha costado decidirme a escribir esto por aquí). Si lo comento es porque quiero expresar mi ilusión, mi esperanza porque se aprenda a valorar más a los demás después de esta crisis, a los que siempre han sido invisibles.


Aunque, ¿sabes qué?


Que no creo que suceda.


No me malinterpretes, hay quien pelea duro contra viento y marea (la prueba son esos profesionales de la sanidad dándolo todo por los pacientes, por poco o nada a cambio) y quien hace un ejercicio necesario de empatía.


Sin embargo, mejores, lo que se dice mejores, no sé si saldremos.


Me da a mí que vamos a seguir cometiendo los mismos errores, siendo injustos, irrespetuosos, y en ocasiones hasta mezquinos. Los que tengan mucha pasta la tendrán más agarrada que nunca, los que tengan poca tendrán que tragar con lo que les toque, y los médicos y las enfermeras dejarán de ser héroes.


El agujero de la capa de ozono volverá a crecer. Seremos crueles con la naturaleza de nuevo, en lugar de aprovechar el respiro que (involuntariamente) le hemos dado a la Tierra.


Persiste, insiste, repite.


Malos verbos si se usan de forma mezquina. Pero buen mantra si se aplican con empatía.


Hay que persistir en la lucha contra este virus, insistir en la fraternidad y la empatía, y repetir tantas veces como sea necesario.


No estamos juntos, pero sí conectados. Y eso nexos deben servir para levantarnos el ánimo y hacernos recordar que, cuando todo esto pase, tenemos que ser mejores. Sí o sí.


O, al menos, así lo veo yo.


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